Hola

SOY MÓNICA SAN MARTÍN

y quiero hacerte una pregunta

LLEVAS AÑOS HACIENDO TODO SEGÚN EL PLAN ESTABLECIDO: TRABAJO, CASA, PAREJA, HIJOS… TODO PARECE PERFECTO, TIENES TODO LO QUE SIEMPRE HABÍAS QUERIDO… PERO ¿NO TE SIENTES FELIZ?

Te sientes desconectada, no te reconoces. Te has perdido en un mundo que no es el tuyo. Has dedicado años a proyectarte hacia el exterior, dedicando tu tiempo y energía en los demás, dando a tus hijos todo lo que has podido, estando siempre disponible para los demás, dejándote siempre para el final. Pero en el día a día siempre hay demasiadas cosas que atender y nunca encuentras un momento para ti.

Y te sientes frustrada, tu vida aparentemente feliz no te llena y te sientes culpable por sentirte así.

Demasiadas emociones que te bloquean y te confunden.

Te has desconectado completamente de tu esencia, de lo que realmente eres y anhelas. Pero no tienes ni idea de cómo salir de ahí.

Necesitas volver a conectar con tus emociones, con quién eres tú. Dejar de verte según las historias que te has contado hasta ahora y empezar a verte a TI, de verdad. A conocerte, a saber lo que quieres y lo que necesitas. A entender tus emociones y su función, a cambiar lo que no te guste. A diseñar la mejor versión de ti misma.

  

¿Te gustaría tener una brújula que te indicara qué dirección tomar?

La tienes dentro de ti, solo necesitas activarla.

Déjame que te cuente 

CÓMO HE LLEGADO A SER QUIEN SOY HOY

Yo también seguí ese plan establecido que la sociedad establece que hay que llevar a cabo.

Así que estudié mi carrera de Ciencias Químicas, empecé a trabajar,  encontré pareja y me compré una casa. Todo perfecto. Y al principio así era, todo iba bien, me gustaba mi trabajo, mi casa, era feliz. Pero dentro de mí faltaba algo.

Yo me consideraba una persona nerviosa, con carácter y muy mental. Eso era lo que llevaba escuchando toda mi vida, y esa manera de ser  me hacía vivir siempre en tensión, así que de vez en cuando tenía que visitar a un fisioterapeuta para que cuidase de mis doloridos músculos que acusaban esa rigidez. Los masajes eran siempre muy dolorosos, mi cuerpo siempre estaba tenso y cuando me pedían que relajara los músculos yo no tenía ni idea de cómo hacerlo. Ahí fue donde me recomendaron hacer un curso que me ayudaría a relajarme. El curso era el Método Silva de Control Mental y ahí descubrí el poder de mi mente y por primera vez en mi vida aprendí a relajar mi cuerpo.

Buscando una actividad física que me resultase atractiva empecé a practicar Tai Chi y conocí por primera vez el concepto de Energía. Era un momento muy agradable en el que conseguía bajar las revoluciones de mi cuerpo y olvidarme del bullicio externo conectando con mi mundo interno.

Pero seguía inquieta y necesitaba algo más así que me apunté a un curso sobre Inteligencia Emocional que me fascinó. Hasta ese momento yo no tenía más idea sobre emociones que las frases de mi infancia sobre «mi mal carácter».

El siguiente paso de ese plan establecido era pasar por el altar y crear una familia y muy obediente es lo que hice.

En mi vida seguía notando que faltaba algo, pero como todo lo demás parecía estar bien, seguí adelante sin plantearme si eso era lo que yo realmente necesitaba. Craso error, ahora sé que nuestro ser siempre nos habla y solo tenemos que escucharlo. En ese momento yo no lo hice.

En 2007 nació mi hija Sara, una niña intensa, de Alta Demanda que cambió mi visión del mundo por completo. Todo lo que creía conocer hasta ese momento dejó de servirme y tuve que reinventarme, soltar viejas creencias, cuestionar todo lo que sabía y buscar mis propios recursos. Tanto fue el cambio que se produjo en mí, que durante 8 años me dediqué de forma personal y profesional a la Crianza de Alta Demanda.

Ese fue el inicio de mi gran viaje y de una profunda transformación.

La Crianza vivida con esa intensidad vino acompañada de muchas otras vivencias que tuve que aprender a gestionar: un alto nivel de estrés, de expectativas que no ajustaban a lo que yo esperaba, unas emociones que me desbordaban y muchos conflictos por resolver tanto a nivel externo enfrentándome a lo que el mundo esperaba de mí como a nivel interno porque había situaciones que parecía imposible de solucionar con las herramientas que tenía.

Empecé a formarme en Reiki. Como en ocasiones anteriores esta decisión fue una recomendación de un profesional para conseguir un poco de paz en mi interior, esa que tanto anhelaba, pero que no terminaba de encontrar.

Afortunadamente todas estas pequeñas incursiones que iba haciendo en momentos críticos de mi vida me fueron dotando de las herramientas que necesitaba para vivir de manera un poco más consciente, con una gestión adecuada de mis emociones y más relajada.

En 2012 nació mi hijo Gael, después de sentir claramente su llamada, a un nivel que no podía explicar de una forma racional. Y así como mi hija me puso las pilas y me hizo enfrentarme con todo mi mundo interno y externo, mi hijo vino a mostrarme una parte mucho más dulce y sensible  de la vida y de mí misma que yo a lo largo de toda mi vida había ido relegando tanto que había olvidado por completo.

Y poco a poco descubrí que mi vida, esa que yo conocía y que pensaba que era mía y me representaba a mí, no era más que una máscara que sin darme cuenta me había ido poniendo a lo largo de los años, mandando a la sombra todo aquello que era doloroso, que no encajaba en mi mundo  y convirtiéndome en esa persona que se supone que debía ser, pero que no era YO, que no era fel

Tenía una vida «perfecta», un marido, una casa, un trabajo que me permitía relacionarme con miles de madres con las mismas inquietudes que yo  y dos hijos maravillosos que cada día me enseñaban algo nuevo…..pero seguía faltando algo.

Faltaba una conexión, faltaba YO.

Y no era feliz, no podía disfrutar de todo eso que parecía tan perfecto. Pero no sabía qué hacer para cambiar mi vida. Y me limitaba a sobrevivir.

Cuando sobrevives, la vida pasa y no la sientes, no la vives, no la disfrutas y si eso perdura en el tiempo, tu ser, tu parte más auténtica te empieza a enviar mensajes a través del cuerpo que te avisa para que hagas algo para que dejes de estar muerto en vida. Y mi cuerpo empezó a mandarme avisos: gastroenteritis que nunca había tenido, contracturas que me paralizaban por completo y el último toque una neumonía.

Cuando no escuchas, tu cuerpo te habla cada vez más alto.

En ese momento decidí escuchar.

Toqué fondo. Se rompió todo y decidí tomar las riendas de mi vida y soltar y cambiar todo lo que hacía mucho tiempo que había dejado de funcionar.

En 2016 me divorcié y empecé una nueva vida, dejando atrás todo lo que limitaba, lo que no me permitía ser YO. Y empecé un camino de búsqueda.

 

Tuve y sigo teniendo una persona cerca que fue mi gran apoyo pero también perdí a muchas otras personas por el camino y todo porque decidí VIVIR, decidí seguir el camino que mi alma me estaba pidiendo a gritos, el camino hacia mi interior, hacia mí misma.

En ese momento emprendí otro gran viaje (mi vida está marcada por grandes viajes, seguro que la tuya también) esta vez mucho más consciente de que el camino es hacia dentro.

Al principio del viaje me sentí muy perdida porque había dejado atrás todas mis referencias, pero poco a poco fui encontrando nuevos puntos de apoyo y cogiendo velocidad.

En esta parte del viaje surgieron nuevos horizontes en mi vida, nuevos recursos que necesitaba para poder seguir avanzando. Me seguía fascinando el mundo de las emociones y la energía y además me facilitaban mucho la vida familiar: las emociones de los niños, las mías, su intensidad, la mía, la adolescencia de mi hija, la custodia compartida, la separación, el duelo, la nueva familia…….la lista es infinita y gestionar todo ese mundo emocional es una prioridad en mi vida. Continué formándome: Ingeniería Emocional, Mindfulness y Gestión Emocional, nivel tres de Reiki, Tapping EFT, método Psych – K para reprogramar creencias…..y la lista sigue porque todos los días añado conocimiento a mi vida.

Porque conocer nuestras emociones es fundamental en nuestra vida, pero también saber de dónde vienen, qué hacer con ellas, cómo nos ayudan, cómo condicionan nuestra vida, cómo desbloquearlas para que dejen de limitarnos, qué creencias  generan esas emociones y esto es a lo me dedico ahora a ayudarte a equilibrar tu energía y a poner tus emociones a funcionar a tu favor.

Esto lo hago desde el EFT y la Gestión Emocional

Mi trabajo consiste en acompañarte en el proceso de descubrimiento de tus propias capacidades, que te permitirán cambiar lo que no te gusta de tu vida.  Para hacerlo necesito conocerte un poco mejor.

Si estás decidida a cambiar una vida que no te gusta… ¡ACTÚA AHORA! Aprende a bucear conmigo en el universo de tus emociones

Con el curso de las emociones he conseguido conocerme en profundidad. Soy capaz de identificar como me siento y por tanto actuar en consecuencia. Hay veces que creemos que nos sentimos de una manera y al final la emoción es otra por lo que no podemos gestionarlo.correctamente. He conseguido identificar las causas de algunos malestares y gracias a ello trabajar para poder encontrarme mejor. Recomiendo el curso si estás interesada en profundizar para conocerte mejor y encontrar la manera de autocontrolarte

Irene Gómez

Mónica tiene mucha experiencia en gestión emocional y resume mucha información interesante de forma muy didáctica. En mi caso para un momento tan importante como la maternidad, me ayudó mucho a entender mis emociones y lo que me desbordaba en los momentos difíciles, y así poder hacerlo mejor y al final sentirnos todos mejor como familia.
Lo recomiendo porque son recursos para toda la vida y merece mucho la pena.

Bárbara C.

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